domingo, 20 de diciembre de 2009

AVATAR - James Cameron


Nada más y nada menos que 11 años han tenido que pasar para que James Cameron estrene una nueva película desde su mega-premiada y mega-taquillera "Titanic". Tiempo que el autoproclamado "rey del mundo" ha necesitado, según sus propias palabras, para desarrollar la tecnología necesaria para poder llevar a cabo este nuevo y revolucionario "mega-proyecto" que es "Avatar". Siempre he pensado que ese largo período de tiempo se ha debido más a la desidia y a la vagancia que a otra cosa, pero, ¿quién seré yo para decir nada?

No voy a engañar a nadie: esperaba esta película con muchas ganas e ilusión. La vuelta al cine de ciencia ficción del, por otra parte sobrevaloradísimo y justito, director de las gloriosas "Terminator 1" y "Aliens", y de ese más que correcto remake de "Terminator" que fue "Terminator 2", no era para menos. Más inclusive si tenemos en cuenta que necesitaba quitarme de la cabeza aquel horror titulado "Titanic".

Pues bien, una vez vista "Avatar" todo se puede reducir a una palabra siendo benevolentes:

Decepción.

Increíble e inmensa la decepción que me he llevado en Pandora. No me pasaba nada parecido desde el chasco que me llevé con "Death Proof" de Quentin Tarantino, y hasta en esta pude salvar alguna escena, cosa que lamentablemente no puedo decir del nuevo juguete del "rey del mundo".



Pero dejémonos de llantos: La película es, digámoslo ya, mala malísima a rabiar, sin miramientos.

Todo se reduce a un torpemente bienintencionado relato ecologista, que peca al mismo tiempo de megalómano (nada extraño esto viniendo de quien viene), empalagoso, pobre, facilón y patoso. Relato ecologista en donde el número de tópicos y de situaciones manidas y mil veces ya vistas se disparan hasta la estratosfera. Tanto esfuerzo y dinero gastado en la tecnología, para acabar obviando el mejor efecto especial que puede tener una película: una buena historia.

Y es que, de poco me sirven las 3D (ese "revolucionario" invento que, a día de hoy, me parece la mayor tontería que nos ha dado el cine moderno...el tiempo dirá si esto se explota en condiciones y se puede hacer con ello algo de provecho) y unos, eso sí, inmaculados efectos visuales, si lo que estoy viendo en pantalla me importa menos que ver cagar a un perro, dicho mal y pronto. 




Y es que, como digo, su mayor error no es ya sólo que la historia de la película se nos haya contado  miles de veces en otras tantas miles de películas como, por poner tres ejemplos medianamente recientes, "Bailando con Lobos", "Pocahontas" o "El último Samurai", es que, para más inri, es todo tan absolutamente previsible y blando que no te involucras en ningún momento con la película ni sus personajes. Siempre sabes de antemano qué es lo que va a ocurrir a continuación, y lo que ocurre, ocurre de una manera tan light, superficial y tan políticamente correcta que mi interés e intriga por ver lo que vendría a continuación se había desvanecido a los 10 minutos de proyección.

James Cameron, como siempre ha demostrado, no sabe de zonas grises (nunca me ha parecido un buen guionista), pero esto no es razón (ni tiene justificación) para que no pueda devanarse un poco más los sesos a la hora de presentarnos unos personajes que de tan simples, manidos y unidimensionales provoquen la mayor de las vergüenzas ajenas.

Comento de mi poca devoción para con el Cameron escritor, pero es que ya hemos llegado a un punto en el que el guión parece estar escrito a la carrera en unas pocas horas, de una apatía y desgana que honestamente son hirientes. La historia de amor es de un ñoño y tonto que asusta (el tufo en este sentido a "Titanic" sigue siendo considerable), y aspectos interesantes como el tema del "viaje entre cuerpos" daban para mucho más y están totalmente desaprovechados. 

Pero es que lo más preocupante de esto son esos "dejes" tan prepotentes de autoimportancia, compromiso y de autocomplacencia que deja ver la historia de vez en cuando (todo ese rollo ecologista tan mal traído), de una pedantería tan infantíl que dan ganas de llorar.



Bien, llegados a este punto siempre podemos decir: Tranquilos, no cunda el pánico!! Estamos hablando de James Cameron, no? Como buen experto en la materia que es, siempre nos quedarán los momentos de acción, verdad? 

Pues mira tú por dónde, no...ni por esas! Si algo, ya a la desesperada, realmente duele en esta película, son precisamente sus momentos de acción. Están, por lo general, pulcramente filmados y se puede ver claramente en pantalla lo que ocurre en ellos (gracias a dios el Sr. Cameron aún no es Michael Bay), pero, ayyy madre esos zooms, ESOS ZOOMS!!! El horror. 

La epicidad aquí hace gala por su ausencia, por mucho que Cameron la busque desesperandamente, no la llega a conseguir nunca. Como no se logra empatizar con nada de lo que ocurre en pantalla, aquí no hay emoción por ningún lado. No hay adrenalina ni tensión. La sensación de peligro no existe. No hay nada. Todo me acaba importando un pimiento y la lucha por no cerrar los ojos se hace encarnizada. Y esto me duele decirlo sobremanera cuando "Aliens" es una película modelo en este sentido. Qué triste Sr. Cameron.

Ya no hay espacios para el autoengaño, para el "esperemos a que esto levante": se trata de una película sin alma que no termina de matar nunca.

Y los actores? Los actores??!! Obviando a los secundarios, todos y cada uno de ellos de nulo peso en la trama, y salvando de la quema por su entrega a Zoe Saldana, todos "brillan" por su apatía o por estar directamente abofeteables. Es el caso de, por ejemplo, Sam Worthington: grimoso y marmoleo (por lo de no mover un músculo) actor donde los haya. O de una Sigourney Weaver con el piloto automático en "mode on" y esperando únicamente a cobrar el cheque.

La banda sonora es de una mediocridad insultante. Ha sido otra de mis grandes decepciones después de lo que había leído. No deja de ser otro más de los insulsos refritos a los que tan acostumbrados nos tiene el señor James "Parabara" Horner hoy en día. Me ahorro los comentarios sobre la canción final.

¿Con qué me quedo?

Veamos...esa fugaz imagen del caballo ardiendo durante la batalla, de una fuerza y belleza de la que adolece todo el resto de película. Lástima que dure apenas dos o tres segundos.



Resumiendo, no me tiembla el pulso (raro en mí, se nota que no es domingo) al escribir que es una absoluta vergüenza que alguien como James Cameron, del que no cabe menos que esperar y exigir un producto cuanto menos honesto en estos casos (o al menos cabía hacerlo), no sea capaz de entregarnos nada más que esta gran y rotunda mediocridad, por muy formalmente correcta que sea. Y ya después de "Titanic" está empezando a dar unos síntomas de estancamiento y conformismo en su cine altamente preocupantes. 

Y es que cuando ya lo único que te mueve es el todopoderoso señor dinero, pasa lo que pasa.

Que no cuenten conmigo para la hipotética segunda parte.







miércoles, 25 de noviembre de 2009

Luna Nueva


Sin haber visto su primera parte, y movido por mi acompañante, me predispuse a ver la continuación de esta saga sobre vampiros que tan de moda parece haberse puesto. Aún sabedor del riesgo que estaba corriendo al hacer esto, me dije a mi mismo: Asier, no dejan de ser vampiros, intentemos sacar algo positivo de esto, por muy minúsculo que pueda ser...

Pues bien, mis expectativas se han visto holgadamente superadas. Sin más dilaciones, la película es:

I-N-F-E-C-T-A

Sin dudar un segundo, una de las peores películas que estos ojos han tenido "a bien disfrutar" en toda su corta pero intensa existencia. No exagero si digo que en más de una ocasión durante su visionado se me pasó por la cabeza arrancarme los susodichos ojos para hacer más digerible semejante desfile de mermelada rancia.

Obscena. Tremebunda. Pestilente.

No debería extenderme más; proyectar de nuevo en mi ya de por sí maltratada cabeza este esperpento para escribir una crítica no debe, bajo ningún concepto, ser bueno para mi salud mental. Si tuviese un psicólogo,  estoy convencido de que ya me habría hecho parar esta locura... pero como no lo tengo, y ya que estoy, apunto cuatro detalles:

Aquí absolutamente nada funciona, todo es un descomunal despropósito...un agujero negro, EL VACÍO, la muerte.

Arrítmica de principio a fin, nefastamente "dirigida", con una tensión y progresión dramáticas totalmente inexistentes. Nunca antes, y digo bien, NUNCA, me había aburrido tanto viendo una película. Los diálogos son de clase de parvulario afectada por la deficiencia mental. De una pobreza, ramplonería y un meloso decrépito y estomagante que tiran de espaldas. Así son los jóvenes de hoy en día? Me niego a tener que creérmelo!

Todo en esta película transmite tristeza (entiéndase tristeza en la más peyorativa de sus acepciones), pereza, dejadez y el más profundo de los aburrimientos.

El personaje de Bella, la protagonista de este circo, es, sin rodeos, absolutamente despreciable. Niñata pija y estúpida, que centra y rige todo su patético universo alrededor de un muchacho, también pijamente estúpido y paliducho de pro, por y para el cual vive y del que anda constantemente detrás cual perra faldera, sin que ni por un segundo se atisbe ningún otro tipo de objetivo o inquietud en su vida. Ya como concepto en sí (este concepto de mujer que promulga la película) me parece de un reaccionario, de un conservador, y, por qué no decirlo, de un machista mal asumido tan cuestionables que horroriza. Pero para más inri, que este "mensaje panfletario" se convierta en una especie de manual/biblia de procedimiento para muchas otras incautas, inmaduras, e indefensas adolescentes ya me parece de juzgado de guardia. Aterrador. Odié INTENSAMENTE, casi hasta la nausea, cada segundo que aparece Bella en pantalla. Por no hablar de una actuación absolutamente plana y desprovista de cualquier tipo de emoción humana. Los otros dos COPROtagonistas no hacen sino enmierdar más las, ya de por sí profundamente enmierdadas, cosas. No es ya sólo que me parta el alma en dos ver como dejan hundidos por los suelos los mitos del vampiro y del hombre lobo respectivamente; es que sus "actuaciones", de APAGADAS y RIDÍCULAS que son, llegan en muchos casos (la gran mayoría de ellos) a abrazar con fuerza lo demencial y dantesco.

Con Luna Nueva he sentido algo que hacía muchísimo tiempo que no sentía en un cine, vergüenza ajena viendo una película. Matizo: La mayor de las vergüenzas ajenas en un cine. Asomó en mí el enfermizo "que no me vea nadie conocido viendo/saliendo de ver esta cagada gigante de dinosaurio, por el amor de dios" que en tan contadas ocasiones llega a producirse.

Por no funcionar, no funciona ni como comedia involuntaria. Y eso creo que es una máxima que deberían auto-imponerse muchos cineastas mediocres: si no eres capaz de concebir una película que sea capaz de llegar a unos mínimos exigibles de decencia para no hacer sentir sucio al espectador durante su visionado, al menos permite a este que se pueda reír sin complejos de tu película (y quiero hacer hincapié en que estoy hablando de reírte DE la película, no con ella)...sólo por respeto y dignidad, que el cliente paga.

Lo que nadie me podrá quitar jamás es el consuelo de haber tenido la mejor compañía durante la proyección, y la firme y determinada promesa de preferir una muerte lenta y dolorosa antes de repetir visionado con esta o cualquiera de sus continuaciones.

Si queréis ver una película reciente que trate una bonita historia de cariño y amistad entre un humano y un vampiro, poneos por favor esa absoluta maravilla que es "Déjame Entrar" y huid como alma que persigue el diablo de esta insultante, plomiza y humeante mierda.



martes, 17 de noviembre de 2009

2012...Ronald Emmerich y su cine catastrófico.


"ESTÁBAMOS ADVERTIDOS"...

Eso es lo que reza el cartel de "2012".

No voy a ser yo el que se atreva a negarlo a estas alturas. Y es que pocas veces en la carrera publicitaria de una película palomitera hollywoodiense, una frase promocional nos avisa con tan poco tipo de pudor de lo que se nos viene encima.

El cartel lo indica bien claro: Una película de Ronald Emmerich......

Estábamos advertidos.


He de decir que, en el fondo, no puedo dejar de admirar profundamente a Roland Emmerich.

Le admiro a él y a su inigualable visión a la hora de crear personajes.

¿Cómo no hacerlo? Toda su carrera, para el que quiera verlo, está tocada por la genialidad....

Película tras película en las que sus protagonistas, rodeados de muerte, destrucción y caos siempre sacan un momento para hacer un chascarrillo... ¿Cómo no admirar a gente que arriesga así su vida por el humor? ¿Cómo no admirar a John Cusack, que, cual superheroe de la clase media, se convierte en dios cada vez que se pone a los mandos de cualquier tipo de vehículo imaginable (ya sea terrestre o aéreo)? ¿Cómo no admirar a Matthew Broderick, que emulando a Felix Rodríguez de la Fuente es capaz de adivinar que un lagarto gigante mutado por la radiación está embarazado gracias a.... un test de embarazo humano!? ¿ O al tipo indio de la aquí comentada 2012, que, al poco de comenzar la película, tiene las santas pelotas de coger y llamar a su colega instantes antes de que una ola gigante le mate a él y a toda su familia sólo para saludar? ¿O a Will Smith y a Jeff Goldblum, que, demostrando una astucia inusitada, consiguen acabar con una invasión extraterrestre utilizando..... un virus informático? ¿O a Woody Harrelson paseándose borracho por el set de rodaje de 2012, probablemente sin saber que estaban rodando una peli? ¿O a esos aborígenes rastafaris y de ojos azules, que usan Mamuts en el desierto para construir pirámides? ¿O a Bill Pullman como perfecto y todopoderoso presidente de los Estados Unidos de América (y por ende del mundo mundial), destrozando marcianos con su avión de combate y convirtiéndose así en el sueño húmedo detodo buen republicano?


Y por supuesto, como ya he dicho, a Roland Emmerich : Cómo no admirar a un hombre que lleva haciendo  la misma película una y otra, y otra, y otra, y otra vez…

¡Y cada vez "mejor"!

¿Cómo no admirar 2012, una película sobre el apocalipsis que acaba con una niña diciéndole a su padre que ya no se mea en la cama, que ya no necesita más los dry-nites?

 Gracias, Roland Emmerich!









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martes, 29 de septiembre de 2009

ESPECIAL LA MATANZA DE TEXAS - Tobe Hooper // 2ª Parte: La crítica



Aún recuerdo cuando pude ver la matanza de texas por primera vez.


Ser pequeño nos da una especie de vínculo mágico con el cine de terror. Te mueve una curiosidad casi obsesiva por ver este tipo de películas que, en el fondo y sin tener que esforzarte mucho, sabes no vas a ser capaz de quitarte de la cabeza cada vez que te acerques a la cama para disfrutar de una buena sesión de pesadillas nocturnas.

La niñez, con lo cual, es la etapa de la vida más propicia para disfrutar como se debe de una película de terror. Esa inocencia con la que ves todo y la imaginación desatada que se poseen no tienen parangón.

En mi caso en concreto con "La matanza de Texas" me pasó algo que nunca me había pasado hasta entonces. Como es lógico, a esa tan tierna edad casi ninguna película de terror te da "su permiso" después de haber sido vista para que tengas dulces sueños (no conocía aún el cine de Lars Von Trier, no seamos mal pensados) pero esta fue la primera película (y última) que no pude terminar de ver por el mal rato que me estaba haciendo pasar. Y ya no sólo por lo terrorífico que me estaba pareciendo lo que veía, sino sobretodo por lo duro y desagradable que se me estaba haciendo verla. Básicamente no podía soportar lo que ocurría en pantalla y abandoné. Era demasiado para un infante como yo.


El tiempo pasa, mucho ha llovido desde entonces, la inocencia se pierde y llega un momento en el que ya no te impresiona nada, nada es lo suficientemente fuerte para uno. Pero esa película siempre dejó marcado en mi memoria un estigma especial, diferente. Un estigma que ya no me iba a abandonar.

A día de hoy, y después de haberla visto ya cientos de veces, "La matanza de Texas" es una película que devoro con deleite y de la que disfruto de cada plano y detalle, pero, también, a día de hoy, sigue siendo esa película con un “no sé qué coño” especial para mí en este género. El estigma, definitivamente, niega cualquier intención de abandonarme...

¿Qué tendrá la niñez que hace que ciertas cosas se te queden grabadas tan profundamente en tu subconsciente?

Y es que no importa que se filmase en unos pobres 16 mm. (el tono sucio que adquirió al ser pasada a los 35 mm. para exhibirse en cines no hizo sino beneficiarla teniendo en cuenta lo que buscaba Hooper), que se hiciese con dos duros, que hayan pasado más de 30 años de su estreno o que millones de películas hayan seguido su fórmula desde entonces:

Nadie ha sido capaz de igualar aún (ni creo que nadie lo consiga nunca ya) lo que hace que me horrorice tan gozosamente esta película:

Y es que LA ANGUSTIA que produce La matanza de Texas es inigualable. Angustia es la palabra. Es una película con una atmósfera tan enfermiza y desasosegante que no acepta comparación con ninguna otra, y lo más curioso de todo es que esta crudeza que golpea cada uno de sus fotogramas nunca es debida al gore o al exceso de Ketchup (como puede estar pensando en este instante alguien que no haya tenido a bien "sufrirla" aún), estos no hacen acto de presencia en ni un sólo fotograma. Aquí se trata de insinuar sin mostrar, del "impacta más lo imaginado que lo visto", y el que la película tenga tantísima fuerza sin recurrir a la casquería y a la salsa de tomate le da muchísimo más valor.

Realmente da escalofríos ver como el Sr Hooper mantiene el pulso con el espectador en constante y continua progresión para acabar dejándolo absolutamente noqueado, hasta con dolor de cabeza. La dirección de este hombre aquí es de tal fuerza, por cruda, y en tal estado de gracia que impresionan al más pintado.

Siempre lo diré: Alfred Hitchcock (Psicosis), Tobe Hooper (la película que hoy nos ocupa) y John Carpenter (Halloween), son los padres del género del psico-killer.

Pero sería injusto darle solamente todo el mérito a Tobe Hooper, ya que en ningún caso nos podemos olvidar de su director de fotografía Daniel Pearl, que dio ese tono sucio, realista y cuasi-documental que casa tan demoledoramente bien con la película (y que curiosamente más tarde sería también el director de fotografía del remake de La matanza de Texas), o sobretodo de Robert A. Burns, director artístico y que aquí hace una labor in-con-men-su-ra-ble teniendo en cuenta las limitaciones presupuestarias y lo veraces, realistas y absolutamente macabros que resultan los decorados (como anécdota comentar que toda la cantidad de esqueletos que se usan en la película, tanto de personas como de animales, son reales, ya que falsos eran mucho más caros de conseguir).


En definitiva, estamos ante una obra tan visceral y tan hecha con las entrañas que es imposible que el paso del tiempo consiga en ningún momento amedrentar un ápice. Una de las pocas auténticas Obras Maestras que nos ha dejado un género, que no por tan sobresaturado deja de ser tan maravilloso, como es el género de Terror.


Parafraseando a Tobe Hooper….una película “que huele a muerte y sabe a muerte”.


Ficha Técnica
Director: Tobe Hooper / Productor: Tobe Hooper para Vortex / Guión: Kim Henkel y Tobe Hooper / Fotografía: Daniel Pearl; Tobe Hooper, fotografía adicional / Música: Tobe Hooper y Wayne Bell / FX: / Montaje: Larry Carroll, Sallye Richardson / Diseño de producción/Dirección artística: Robert A. Burns / Intérpretes: Marilyn Burns (Sally Hardesty), Allen Danziger (Jerry), Paul A. Partain (Franklin Hardesty), William Vail (Kirk), Terry McMinn (Pam), Edwin Neal (autoestopista), Jim Siedow (anciano), Gunnar Hanner (Leatherface), John Dugan (abuelo), John Larroquette (narrador)... / Nacionalidad y año: USA 1974 / Duración y datos técnicos: 83 min. C Scope

ESPECIAL LA MATANZA DE TEXAS - Tobe Hooper // 1ª Parte: sus origenes


El mal sabor de boca que me dejo pensar en Antichrist durante el fin de semana hizo que el domingo por la tarde me diese por revisar cine de terror, pero en este caso de terror de verdad y sin tener a pseudo visionarios prepotentes a los mandos del navio, así que sin otra cosa que hacer me puse a revisionar esa obra cumble del terror que sigue tan fresca como el primer día, “La matanza de Texas”.


Primero pongámonos un poco en antecedentes si no os importa:

En el año 1973, después de haber rodado con anterioridad una especie de mezcla amateur de documental con cine experimental sobre el mundo hippy y la guerra de Vietnam titulado “Eggshells” (1969) y que a día de hoy no ha visto ni dios (yo, por supuesto, no soy una excepción) , Tobe Hooper, que por aquel entonces era profesor de técnica cinematográfica en la universidad de Austin, se decide a hacer su primera película profesional.
Y la idea sobre el argumento de la película le viene (tal como él cuenta) estando en una tienda llena de gente. Era tal el agobio que estaba pasando Hooper en ese momento que al ver unas motosierras se le pasó por la cabeza coger una y abrirse camino por la tienda rajando a la gente con la motosierra, ese sería el germen de “La Matanza de Texas”.

Con esta idea inicial y picoteando de aquí y de allá en las historias de Ed Gein y de Alexander “Sawney” Bean (asesino en serie escocés que junto a su familia asesinó y se zampó a más de 100 personas) escribió junto a Kim Henkel el guión y se dispuso a buscar financiación para la película. Financiación que consiguió gracias al productor de “Garganta Profunda”, que queriendo esta vez producir una película que se saliese del mundo del porno invirtió poco más de cien mil dólares del dinero ganado con la garganta (una cantidad totalmente irrisoria) en producir esta película.
Con este dinero y habiendo conseguido actores (todos ellos novatos) haciendo castings el la universidad en la que daba clases, Hooper se discupo a iniciar el que a la postre sería uno de los rodajes más infernales que se imaginen.

(Tobe Hooper filmando "La matanza de Texas")

Filmada completamente en Texas entre el 15 de julio y el 14 de agosto de 1973 el rodaje fue de los que "acojonan" al más pintado. Se filmaba durante 7 días a la semana una media de 16 horas diarias (aunque esto no siempre se cumplía, sino que se lo pregunten al actor que interpreta al abuelo de la familia, que era en realidad un chaval de 18 años que debido al enorme maquillaje amateur que llevaba para envejecerlo y a la falta de presupuesto, se decidió rodar todos sus planos en un mismo día para evitar fallos de continuidad e interminables sesiones de maquillaje, así que finalmente se tardaron 36 horas seguidas en rodar sus secuencias). Si a esto le sumamos la espantosa ola de calor que asoló todo Texas durante ese verano y la actitud Hitleriana que adoptó Hooper durante todo el rodaje os podéis ir haciendo una idea de la situación.


Pero es que aquí no acaban los suplicios del rodaje:

Gunnar Hansen, el actor que interpreta a Leatherface (aprovechando la libertad que le dio Hooper para crear su personaje y después de visitar varios centros de deficientes para poder actuar como uno de ellos) decidió SER Leatherface durante todo el rodaje y no solo no hablar con ningún compañero de rodaje, sino comportarse con ellos de manera tosca y agresiva en algunos casos, también.

Hubo muchos heridos durante el rodaje debido a todo tipo de cortes (con caídas, con la motosierra, debido a la mascara, con cuchillos, con los matorrales,...)

Durante la secuencia de la cena, y debido al insoportable calor, hubo varios ataques de nervios y desmayos entre los actores, sirviendo esto para acabar aportando mayor realismo a la escena (y llevándose la peor parte la actriz protagonista, Marilyn Burns).

Finalmente nada de esto impidió que se acabase de rodar la película y que recaudara más de 50 millones de dólares en todo el mundo, todo una proeza para una película de su presupuesto y que levantó tantísima polémica y críticas a su estreno ( estuvo prohibida en Alemania, India, Islandia, en Noruega hasta 1997, en Chile hasta 1978, en Australia hasta 1980 y en Suecia hasta 1984, donde se exhibió censurada hasta 2001).

Durante su estreno también recibió duras críticas debido a los infartos que se produjeron, ya que tuvieron la "brillante y simpática" idea de meter en la sala a mitad de la proyección a un actor caracterizado de Leatherface, motosierra encencida en mano, atacando al personal.

viernes, 25 de septiembre de 2009

INGLORIOUS BASTERDS - Quentin Tarantino



Después de "Death Proof", bodrio que no hay por donde coger, iba con mucho miedo a ver lo nuevo del Sr. Tarantino.

La (ahora) penúltima obra de Quentin Tarantino era una broma de mal gusto en la que se veía a un director cansado y cansino en sus formas, falto de su antaña inspiración y que abusaba del frikismo más cargante y desacertado.

Pero lo más doloroso de todo fue ver a Tarantino pareciendo más uno de sus imitadores que él mismo, estrenando una película que únicamente fue una caricatura de sus anteriores logros, una mala y descolorido copia que dejaba a Quentin vendido en lo que hasta ahora habían sido dos de sus mayores virtudes: el guión y la dirección de actores.

Diálogos vanales, estirados hasta el infinito, que no aportaban nada al nucleo central de la historia y  lo que es peor, no ayudaban a desarrollarla hágilmente. Un grupo de personajes a cada cual más desquiciante y odioso (lo dice alguien a quien le encanta Rosario Dawson y venera a Kurt Russell), hacían de esta película una de las dos peores películas que ví durante el año 2007 en cines.

Pues bien, los bastardos han conseguido que Tarantino y yo nos reconciliemos.



Y es que en esta "Malditos Bastardos" es todo lo que no fue la anterior.

Aunque de género bélico en primera instancia (yo le veo más nexos en común con el western, pero eso es otro historia), no deja de ser una película "de Tarantino": divertida, violenta, gamberra, retro, excesiva, friki (gracias a dios en su justa medida en este caso)....que al mismo tiempo desprende un toque de madurez y sobriedad que rara vez desprendían sus anteriores films (¿alguien se acuerda de esa maravilla que es "Jackie Brown"?) y lo más importante: no descuida en ningún momento la historia que nos cuenta.

La estructuración en capítulos tan habitual en Tarantino divide la película en 5 (brillantes) relatos que podrían funcionar estupendamente de forma independiente y que al mismo tiempo se coexionan entre sí a la perfección, dotando al conjunto de una variedad de situaciones que se agradecen muchísimo y que hacen que los 150 minutos de metraje no se hagan pesados.

Esto hace que estemos hablando de una película coral, sin ningún protagonista destacable, en la que cada actor (todos espléndidos, esta vez sí) tiene su tiempo justo en pantalla. Así que no os dejéis engañar por las apariencias o su trailer y penséis que la película se centra únicamente en los bastardos del título, porque os podéis llevar un buen chasco.

Pero si hay algo que realmente te haga respirar tranquilo en la película es ver que Tarantino recupera la chispa perdida con los diálogos.



Malditos Bastardos está sustentada de principio a fin en torno a largos diálogos con poderosa garra y fuerza, de un altísimo nivel, y que, esta vez sí, están centrados única y exclusivamente en la historia y en hacerla fluir, introduciendo además en este caso un constante y creciente nivel de tensión que sirve de anticipo (en varios casos) a explosiones de violencia cortas y rápidas pero brutales.

Desde el maravilloso primer capítulo (atención al grandísimo personaje del coronel Hans Landa y su diálogo sobre los judios y las ratas: Inmenso Christoph Waltz), hasta la "despreocupada" partida de cartas del cuarto capítulo (Tarantino saca aquí petroleo de un espacio tan cerrado y una situación aparentemente tan tonta), o el apoteósico final (con patada a la historia incluida), todos son ejemplos de la vuelta del genio y maestría del director, atreviéndome a decir que en esta película podemos llegar a disfrutar de los momentos más inspirados como cineasta de toda la carrera de Tarantino.

A cuento de la anteriormente mencionada escena final, me gustaría también poder decir que, esta, nos regala planos de una belleza y una carga metafórica increíbles y que deja a las claras que, por mucho que se quiera vender como una película bélica o de acción (en el peor de los casos), realmente es un gran homenaje al mundo del cine.

En resumidas cuentas, a ciencia cierta podría decir ya que estamos ante una de sus mejores películas y que mejor pueden madurar con el tiempo.


Obra magna del Sr. Tarantino.